Al verlo sosteniendo a Gideon con fuerza tomo una bocanada de aire. ─Vlad, suéltalo ─pido finalmente. Los océanos se posan en mí y sus fosas nasales se expande por el enojo─. Él no me estaba abrazando porque le he abrazado, es mi amigo ─reitero insistiendo. Vlad arruga el cejo para mirar a Gideon. ─Lo que ella dijo ─espeta Gideon y alza las manos en señal de redención. ─¿Porqué lo…abrazarías? ─Pregunta y comienzo a entender el que me quiera solo para él. Pues no tuvo el amor y la atención de su madre biológica cuando él lo pedía, en cambio, un hombre lo destruía de mil maneras. No puedo culparlo por su comportamiento cuando él no sabe controlar sus emociones aún. ─Me ayudó a encontrar a mi hija, la que me arrebataron en aquel hospital ─declaro y sus ojos se abren soltando a Gideon,

