Ya había decidido el qué hacer, William sostenía fuertemente mi mano, con tal fuerza que me era imposible zafarme. Cada vez nos acercábamos más a las escaleras, en dirección a la habitación en dónde me encontraba encerrado, al pasar cerca de un mueble, agarré un jarrón que se encontraba ahí y con toda fuerza lo use para golpear el brazo de William y lograr que éste me soltara. Mientras se quejaba del dolor aproveché la oportunidad de reponerme y correr hacia la puerta. Corría a pasos torpes, los nervios invadían mi cuerpo tras haberlo golpeado, hasta que finalmente alcance la puerta, la que podría llevarme a la libertad. Antes de abrirla, un pequeño impulso recorrió mi cuerpo, haciendo que volteara mi mirada a William, pero antes de poder reaccionar ya se encontraba frente a mí, al ver m

