Cuando se trata de Gwen, Victor es todo un rayo para aparecer. —¡Victor!—abro la puerta con evidente preocupación. Él me mira y supongo que discierne la angustia por mi rostro. —¿Dónde está?—pregunta. Señalo la alcoba y lo veo dirigirse hacia allá con un maletín n***o. Le sigo y me interpongo entre la puerta y él antes de que pudiera girar el pomo. —Entraré primero, no sé si está desnuda o algo por el estilo. No se ríe, pero tengo la sensación de querer decir un comentario mordaz. Entro y veo a Gwen en la cama frotándose las cienes, con una mirada decaída. —¿Cómo te sientes?—consulto. Suspira profundo. —Mas o menos. Lamo mis labios antes de decirle que Victor está aquí. —Gwen, creo que lo más prudente es que un médico te vea. Niega con la cabeza. —¡Estoy bien! Me estremezco

