CAPÍTULO 23 Adiós

2057 Palabras

Cuando llegué a mi casa aquella noche, me recosté en mi cama y lloré. Lloré como un niño pequeño que se sentía perdido y abandonado una vez más. No debí confiar en ella, era obvio que ese tal Roberto era su pareja y que todo lo que ella hizo fue acercarse a mí para lograr que él levantara su promedio. Sabía que siempre estaban juntos, lo había escuchado llamándole «cariño». Había sido un idiota al no darme cuenta de que solo me utilizó. Pero aceptar que la persona a la que acababa de afirmar amaba, me había fallado, me había humillado, se había reído de mí en mis narices, dolía como los mil demonios. No debí confiar, yo sabía que eso no terminaría bien. Nadie podía amarme a mí, nadie. Yo lo sabía y no lo quise ver, me dejé llevar por aquellos momentos que parecían tan mágicos y le entregu

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