Me dispuse a preparar la bañera, allí había de todo para que yo pudiera tener un momento de relajación satisfactorio y aromático. Me desnudé y me metí al agua, dejándome acariciar por ella. El calor envolvía todo el ambiente con vapor, la sensación era deliciosa. Por un instante, deseé tener a Galván allí, besarlo y acariciarlo. Cerré los ojos y sacudí mi cabeza, aquel pensamiento llegó a mí de forma intrusiva y me confundía. Nunca había pensado en nadie de manera s****l, jamás creí que me sucedería, pero aquí estaba yo imaginándome a mi profesor desnudo y a mi lado en la bañera. Sentí mi cuerpo reaccionar al pensamiento, sentí ansiedad y humedad entre mis piernas. Me asusté. No estaba lista para aquello y, por más que bromeaba frente a mis amigos sobre esos temas, lo hacía solo para pasar

