CAPÍTULO 16 Confusiones

1335 Palabras

La mañana siguiente, salimos de paseo por la montaña, luego de una noche tormentosa había más nieve que de costumbre. Al principio, solo caminamos, pero luego se me antojó jugar una guerra de nueve, como los niños que estaban por allí. Por supuesto, Mariano se negó, alegando que no podía verme, entonces le propuse que jugáramos mientras hablábamos, de esa forma él podría seguir el sonido de mi voz e intentar acertar. No quiso. Le dije que era un cobarde —bromeando por supuesto—, y entonces se terminó por animar. Al final del juego —y como era de suponer con la mala puntería que poseo—, él había acertado más veces contra mi cuerpo que yo contra el suyo. Aún riendo, extasiados por aquel juego tan divertido, visualicé que las máquinas empezaban a funcionar y que el teleférico ya estaba habil

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR