─Vamos, toma una ducha, te sentirás mejor. Soy un poco más resistente ante las pruebas que tuve que pasar, para mi trabajo. Pero aun así…no sé qué usó la loca de Selene ─menciono, preocupándome por la chica que sostiene mi mano, asustada. Aprieto mis labios, con cierta rabia. Luego de guiarla al baño, hago ademán de salirme. ─Espera…no me dejes sola, no quiero ahogarme o caerme…por favor, me siento débil y mi corazón palpita muy rápido ─dice a mi espalda, deteniéndome. Asiento, volviendo hacia su dirección─. El cierre... ─indica, volteándose para que le ayude con su vestido. Poso mis manos en el cierre, bajándolo con lentitud, al ver su piel morena brillar con erotismo. Aclaro mi garganta, desviando mi vista, cuando comienza a desnudarse. Pero mis sentimientos carnales me pueden más.

