El asombro en el rostro de Gia aparece con muchos ánimos. ─No puede ser, esto debe de ser una maldición que hay en esta temporada ─anuncia Gia, mirándome. ─Eso mismo dije yo ─murmuro, cruzándome de brazos─. De todas maneras, no creo que lo esté. ─¿Y quién es el padre? ─Inquiere, sin más, mi hermana mayor con tinte de preocupación. Carraspeo, negando con mi cabeza. ─No le conoces, fue un desliz en las Vegas ─respondo, esperando que Alessandro no esté escuchando nada de esta absurda conversación. ─Háztela ─demanda Gia, quitándole la prueba de la mano a Yuli, quien ahora no sabe dónde ocultar su cabezota. Ruedo los ojos, resoplando, para arrancarla de su mano. ─Las quiero lejos de mi orine ─espeto, caminando hacia el baño de invitados. Me encierro en él, aprovechando de tene

