Annika Solté un suspiro cuando nos llamaron a la sala de juntas. Seguramente iba a tratarse de una nueva misión que tendríamos y la verdad, desde ya me sentía muy cansada, pero, todo sea por el bien del país. —¿A quién investigáremos? —Dimitri tomó asiento en una de las sillas giratorias del lugar —Durante los últimos meses, nos hemos encargado de seguir a los criminales más peligrosos del país. —Esta vez no será la excepción —nuestro jefe habló con voz firme. Realmente me preguntaba que necesitaba ahora—A partir de mañana, vamos a seguir a la mafia rusa más grande de los últimos tiempos. —¿La mafia rusa, ¿cuál de todas? —Ludmila enarcó la ceja, volteó a verme y me dio una ligera sonrisa. Ella era la mujer que más adoraba en realidad, había sido mi mejor amiga desde que nos conocim
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