Mi sorpresa fue grande. Se puso de rodillas y sacó una cajita de terciopelo rojo de su bolsillo. —¿Y esto? - pregunté curiosa, sin poder creerlo. —Sofía, ¿cómo aceptarías ser mi esposa? - preguntó. Salté de alegría y exclamé "¡Sí!", abrazándolo. Colocó un bonito anillo en mi dedo. No podía creerlo, oficialmente iba a casarme con Leonardo. Le dije "te quiero", y él respondió: "Yo también te quiero a ti". Nos besamos tiernamente, él me abrazó con cariño, y sonreí. Pasaron cuatro meses desde el divorcio y ya estaba embarazada de un mes. Habíamos organizado la boda en dos meses, pero había cambios constantes en los detalles, como mi aumento de peso debido al embarazo. Leonardo quería que me alimentara bien. —Voy a salir rodando, amor - comenté mientras él me ayudaba a subir al vehículo. A

