— Está bien, vamos a arreglar esto. Deja de llorar, por favor. Vas a enfermarte si continuas de esta manera. — No, no tiene arreglo. Una vez en internet es imposible quitarlos. Van a estar ahí por siempre—. Comienzo a ponerme un poco histérica y Alex solo me sujeta contra su cuerpo. Sus brazos a mi alrededor, el olor de su cuerpo mezclado con el hierro de la sangre me provoca ganas de vomitar. — Carolyn, algo se me va a ocurrir, deja de llorar cariño, te lo suplico—. Pero no puedo detenerme. Quince minutos y la mitad del agua que posee mi cuerpo derramada en su camiseta después, estamos en la ambulancia. Alex tiene unos 5 puntos en su mano derecha, y lo que imaginé era cierto. Cuando salió a buscar ese vaso de agua, Roxanne estaba sentada en la encimera. Al parecer,

