— Apúrate Alex, no tengo todo el día…—. Puedo escuchar el sonido de una puerta cerrarse y mi emoción aumenta —¿dónde estás? —pregunto curiosa por saber el entorno. Quiero imaginarlo tocándose y gritando mi nombre. El sudor recorriendo su frente y su clavícula. Los sonidos que nacen de su garganta y se estacionan en la parte baja de mi estómago creando las más deliciosas sensaciones. Sus manos aprisionando mi cuerpo contra el suyo. Mis piernas perdiendo fuerza cada vez que embiste con esa fuerza brutal que no sé de dónde obtiene. — Estoy en un baño cariño…— responde luego de unos segundos. Qué extraño. Pensé que ya estaría en su casa. Le dije que no debía trabajar hasta tarde. Podría terminar afectando a su salud. — ¿No estás en tu departamento? —Son pasadas las 8pm.

