30

1405 Palabras

Lo único que agradecía era que Anastasia la había dejado en una habitación donde se le permitió vestirse sola. Se sentía un poco más tranquila sabiendo que no había ningún hombre presente, así que se puso la ropa que le habían dejado sobre la vieja cama. Había unos tacones de aguja y un vestido rojo que apenas cubría parte de sus muslos. Contra su piel pálida, creaba un contraste impactante. No le gustaba en absoluto la apariencia tan exhibicionista de aquella poca tela. Frente al espejo, solo pudo reconocer el reflejo de una desconocida, definitivamente no era su tipo. Las ganas de llorar eran abrumadoras, era lo único que podía sentir en ese momento. Se veía terrible, mal, era irreconocible. Elizabeth sabía que no podía quedarse dentro de esa habitación por mucho tiempo, así que intent

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR