Abrí mis ojos a par, no negaría estaba demasiado sorprendida, lo suficiente para sentirme casi en shock, esto me había llegado tan por sorpresa cómo fuera posible, apreté mis puños para soltar un suspiro pesado. El debía de estar bromeando, no podía encontrar otra razón, sin embargo, sus ojos me miraban atentos esperando una respuesta mía, ¿Qué se supone que debía decirle? Si lo único que podía hacer era sentirme tan sorprendida cómo fuera posible, estaba más sorprendida que nunca, ¿Por qué parecía querer empeñarse en hacerme la vida miserable? No podía entenderlo, a pesar de lo mucho que me esforzará, era demasiado que procesar, pensar y decir. Me solté de su agarré y esperé con todas mis fuerzas que no me dijera nada más, absolutamente nada. No quería seguir escuchándolo. —Eres un imbé

