DIEGO MARQUEZ. Podía mirar su rostro confuso, intentando no demostrar que estaba nerviosa, pero le había puesto demasiada atención durante tanto tiempo, había comenzado a leer sus movimientos y entender sus acciones, se había vuelto una tarea sencilla, quería saber de ella, saber lo que sentía, ¿Qué siente una persona con el corazón tan anudado? Seguro, ella se había pasado días preguntándose que era lo que había hecho mal, después pasaría a pensar que necesitaba retomar todo desde cero, rompió su corazón para tomar mosaicos, cada uno aún más diferente que el anterior para no ser igual que antes, era curioso, pero lo había averiguado así sin más, porque ella era de ese tipo de personas. Ella parecía nerviosa; sabía que yo le gustaba, podía ver el lenguaje de su cuerpo, no negando a que

