Después de una gran y eterna conversación que tuvo Cassandra con Diego, por fin regresó Diego, con una mueca en los labios y sus manos en los bolsillos de su chaqueta de mezclilla negra, miré hacía él esperando que dijera algo, no quería ser yo quien preguntará, porque quería hacerlo. Pero no quería parecer una metiche. Aunque lo era. Pensé. Hice una ligera mueca, para girar sobre mis talones en dirección de la mesa, sacando las botellas de tequila en la mesa. —Murphy—, me llama, le miré de reojo a lo que continúo—, ¿Podemos hablar? —Si, sí. Claro. —Ven—, menciona estirando su mano en mi dirección. Fue lo primero que miré, más no dije nada, miré de reojo a Bri, quien sonreía con diversión. Tomé su mano, el entrelazó sus dedos con los míos generando demasiada confusión dentro de mi c

