—¿Te gusta la pizza? —, preguntó cerrando los ojos—, Nos vamos a divertir, te lo prometo. Se separó de mí, yo miré hacía arriba, esperando que la conexión que se sintió en estos momentos fuera solo parte de mí imaginación, subió el volumen de la canción para sonreír. —¿Estudiaras otra carrera si la que estás no ganas las nacionales? —No lo sé, quizá, me llama la atención leyes—, me encogí de hombros—, Podría ser buena. —Sí, eres peleonera a morir. —Yo no soy peleonera—, le dije sentándome en el suelo—, Me gusta el libro que me diste, hasta el momento me esta llenando de intriga. —Lo escogí especialmente para tí—, menciona, para después colocar su mano en señal de que le esperé. Así fue, miré su casa, me gustaba el cómo estaba decorada, mis ojos captaron un cuadro, miré de reojo hast

