—¿Seguro que no quieres salir a convivir con nosotros? — Preguntó Diego. —No te preocupes amor — Respondí dándole una falsa sonrisa. Afuera se encontraban unos amigos de Diego, hoy estuve como loca arreglando y limpiando todo para que el departamento se mostrara decente para las visitas, tal vez duerma mientras ellos están aquí, espero la comida que he preparado sea suficiente para esos salvajes. Cuando empecé a salir con Diego, al tiempo ambos intentamos incluirnos en nuestros grupos sociales, a ninguno le fue muy bien con los amigos del otro, ninguno de ellos me cae mal, seguro son buenas personas pero son algo revoltosos, que solo piensan en pasarse el día jugando y a diferencia de Diego, ellos lo hacen sin obtener ganancias, no está mal pensar así, si tienes trece años pero a la eda

