Natasha pasó la noche en un mar de pensamientos confusos, entre la angustia por estar lejos de Héctor y la incertidumbre sobre lo que sucedería al día siguiente, el cuarto estaba oscuro y solo iluminado por una tenue luz que entraba por una pequeña ventana, aunque trataba de mantenerse fuerte, su mente no dejaba de darle vueltas a todo lo ocurrido. Natasha intentó mantener la calma, aunque sus ojos se cerraban por el cansancio y el miedo, cada sonido en la casa la ponía más alerta, esperando lo peor, el terror de lo que podría pasar si se quedaba dormida, o si Alexei volvía a entrar, la mantenía en vilo, se abrazó a sí misma, como buscando algún consuelo, mientras trataba de imaginar una salida, pero todo parecía estar fuera de su control. El sonido de la puerta al abrirse repentinamente

