Luego de la pedida de mano de Miguel Ángel nos quedamos unos días más en Milán disfrutando de la ciudad y pasando el tiempo juntos, eso días fueron mágicos. Sam y yo planificamos la boda en solo tres meses, una boda sencilla en isla la uva en nuestro país, escogimos ese lugar ya que fue ahí donde ambos nos dimos cuenta lo que sentíamos el uno por el otro. Fue una boda sencilla, con nuestra familia y nuestros amigos. Mi vestido de novia fue totalmente diferente al primero, fue un vestido estilo griego en color blanco nieve, con escote en V profundo y detalles brillantes en los bordes, en las mangas tenía una especie de capa ligera hecha de chiffon igual que todo el vestido. Miguel Ángel también estaba vestido con un traje blanco muy ligero y los invitados estaban vestidos de color marfil.
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