Alexander recibió el sobre con manos temblorosas, pero cuando vio el sello de la institución bancaria de donde este procedía, inmediatamente supo que se avecinaba una catástrofe. Poco a poco, sus ojos fueron deslizándose por el documento y con tristeza dirigió su mirada a Karen y a su madre. –Tenemos que hablar, hay algo muy importante que tengo que decirles – anunció arrastrando las palabras. —¿Y tiene que ser precisamente ahora? — espetó Lilian. Alexander no contestó y se fue directamente al despacho, las mujeres no tuvieron más alternativa que seguirlo. Cerraron la puerta tras de ellas, el gesto de Alex era de una profunda tristeza. Se cruzó de brazos, tenía la mirada perdida y por más que intentaba las palabras no salían de su boca, se quedaban atoradas en la garganta como si le dol

