Al entrar al salón del evento, su atención se desvía rápidamente. —¡Carajo!— murmura Camilo. Alrededor de él, los abogados y empresarios más influyentes de Brooklyn intercambian saludos y miradas de reconocimiento. Entre ellos, distingue una figura que no esperaba ver: su hermano, Esteban Santillán, acompañado por algunos de los abogados más temidos y astutos de Ferrer Constructions. Allí están Jorge Barreras y Emilio Morales. Camilo sabe que encontrarse con ellos será incómodo, pero el destino parece disfrutar de ponerlo frente a quienes representan tanto un lazo familiar como un obstáculo profesional. Esteban, con su aire altanero, es el primero en notar su llegada y, con una sonrisa burlona, se acerca rápidamente sin perder el tiempo ni la oportunidad de hacerlo sentir al menos, se a

