Cuando oía a ciertas personas decir que la vida pasa sin que nos demos cuenta, siempre pensé que exageraban. En momentos desesperantes, a veces la vida puede pasar muy lento. Tengo constancia de ello. No obstante, en esta ocasión la vida está pasando demasiado rápido frente a mis ojos. Y sí, quizá es porque los momentos más felices de mi vida están siendo reproducidos en una pantalla, a tres metros escasos de distancia. Como si fuese una película, un sinfín de fotos y pequeños videos compilados se suceden unos a otros. Curiosamente, al revés de lo sucedido. En vez de comenzar por el principio, la película casera ha comenzado por las últimas fotos y videos tomados. Lleva la mitad reproducido cuando, con esfuerzo, logro recordar algunos de los momentos que han sido capturados por el lente
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