2018 Odiar a Adam se ha convertido en mi pasatiempo preferido desde hace dos semanas cuando, siendo egoísta e idiota como imaginé que era, decidió dejarme sabiendo que el trabajo para mi materia electiva estaba incompleto. Aunque he avanzado más de lo que creí gracias a Aiden (y su intento de chico malo que, sin dudas, ha sido increíble), sigo resentida por la desaparición de quien debió actuar responsablemente y no lo hizo. Adam se fue y ni un «lo siento» por mensaje escribió. ¡Agh! No puedo evitar tensarme cada vez que pienso en ello. Me dan ganas de enviarle un texto diciéndole cuánto lo odio, pero como sé que no responderá me quedo con las ganas y el celular apretado entre mis manos. ―¿Contestaron? ―pregunta Paige. Centrándome en la pantalla, sacudo la cabeza hacia ambos lados.

