2011 Llevaba seis meses sin guardar condones en mis bolsillos. De hecho, llevaba seis meses sin ver uno. Aunque Shane me hubiese insistido, diciéndome que debía estar preparado por si se presentaba la ocasión, yo me había negado a hacerle caso. Y es que también llevaba seis meses conociendo a Savannah. Seis meses juntándonos los sábados para jugar a los videojuegos. A veces con Shane, otra veces sin él. Seis meses en los que me había dado cuenta que, sin importar cuánto me esforzara por ocultar mis sentimientos, estos crecían a paso agigantado. Savannah era el tipo de chica que no se podía ignorar. Incluso aunque estuviese despeinada, con pijama o enferma. Estaba con fiebre cuando, tras no tener respuesta de ella a mis mensajes, fui a visitarla. Sus padres me dejaban pasar siempre y c

