—Ella está bien, solo tiene unas quemaduras graves y una herida en la pierna de la cual nos estamos encargando. Ahora puede salir por favor. —aclaro posando una mano en su pecho colocando distancia para que no se acercara más. Sus ojos me miran de arriba abajo, se encuentra furioso. Lo puedo notar en su mirada. — ¿Y usted quien jodidas se cree que es? —cuestiona violentamente. Su actitud es solo parte del terrible accidente, él no es así. Lo puedo saber, su reacción es esa por ver a su mujer herida, a su esposa y madre de su pequeña hija. —Soy el médico encargado de atender a su esposa, le pido por favor que se vaya para que pueda cuidar de su mujer. No me obligue a que lo tengan que sacar por la fuerza. —advierto. Realmente espero que la dulce niña de tres años no recuerde nada de esto,

