Me tumbo boca abajo en la cama. Pero nada logra dormirme. Mi cabeza le da vueltas al asunto una y otra vez. Sí, es posible que el plan no haya salido como lo esperábamos. Pero ellos no son nadie para decirme qué hacer. Me levanto. Ya está. No hay nada más que hacerle. De ahora en adelante, si eso quieren, no iré en su contra. Parece que todos están marcados por la misma piedra. No es solo una Fraternidad, sino un hogar. Y tal parece que yo no encajo aquí. Estoy a punto de abrir la puerta cuando escucho las voces provenientes del pasillo. Reconozco a Isaac y a Sombra hablando entre ellos. -...como si fuera tu prioridad. Nada de lo que hago últimamente te mantiene conforme-habla el rubio, entrando en cólera-Nunca estás cuando te necesitamos. Nunca te haces cargo de lo que empiezas tú soli

