Su ceño confundido no cambia, sus ojos observan todo el alrededor de la habitación mirándola con curiosidad, admirando cada detalle. Suelto su mano y camino hacia el baño. Micro segundos luego vuelvo con una toalla blanca en mano y una crema para masajes. —Acuéstate en la cama. —le ordeno observando de reojo como enarca una ceja divertida. Ladea la cabeza caminando hacia la cama y se da vuelta. Salta hacia la cama y cae boca arriba. Aprieto mis labios reprimiendo una sonrisa. Su cabeza queda apoyada en la almohada y sus ojos se mantienen cerrados. Sus labios se fruncen en una ligera sonrisa al sentir la suave tela de la sabana contra su piel. Desabotono unos botones de mi camisa y me dirijo hacia ella. Me siento un tigre a punto de actuar contra su presa. Con cuidado me subo arriba de

