Él tiene la habilidad de alterar mi corazón sin siquiera tocarme, hablarme, ni besarme. Él tiene ese punto donde solo con su mera presencia era solamente suya. Habíamos conducidos por más de diez minutos tras el beso donde no decía nada —Dave ¿A dónde vamos? Continuaba sin decir absolutamente nada, solo conducía saliendo de la ciudad. Entre hermosos arboles cubiertos por nieves se veía la blancura de no haber sido tocada. Era una visión tan pura, diferente, armoniosa que no parecía ser parte de un pueblo. Nos desviábamos en una de las carreteras que no conocía, el parqueaba delante de una cabaña saliendo de su camioneta y tras esto se dirigía a mi lado para abrir la puerta del lado del pasajero. —Vamos. Lo miraba de manera precavida pues estábamos afuera del pueblo en un lugar totalmen

