“Hermanita, ¿eres estúpida? Si yo fuera un hombre, no me gustarías para nada. No tienes carne enfrente ni detrás, y tampoco sabes maquillarte. La familia Rosas no es rica ni poderosa. ¿Quieres amarrar su corazón? ¿Con honestidad? ¡Este mundo es todo por interés!” “Yo creo en Miguel.” Dijo tercamente. Ella todavía sigue creyendo que hay sinceridad en este mundo, pero no sabía que Miguel estaba poniéndola a prueba. Las clases terminaban en la noche, y Miguel en verdad vino a recogerla, por lo que Beatriz sonrió un poco. En la mañana del día siguiente solo tenía una clase especializada, y Beatriz llegó a la puerta del salón justo después de que terminara. Ella estaba en su último año de carrera, y tenía que buscar una pasantía. Una empresa la había contactado y tenía la entrevista a la

