Fernando llamo a Matías para que regresaran a la casa. Al llegar y Diego ver a Paola y Fernando, supo que algo andaba mal.
—¿Qué pasa? —pregunto despacio.
—Hijos, vengan—dijo Paola—tenemos que hablar—se puso seria y triste al mismo tiempo.
Los chicos y los niños se sentaron en el sillón.
—No nos mientan—pidió Diego.
—No Diego—dijo Fernando—por eso es queremos hablarles.
Se sentó junto a su esposa y tomo su mano.
—Mis niños—dijo Paola—decirles esto es muy difícil para mí, pero dado que se escaparon del orfanato donde estaban y para que nosotros los adoptes se está complicando—estaba muy triste.
— ¿Y que se tiene que hacer? —pregunto Matías preocupado.
—Diego y Sofia tendrían que volver al orfanato—dijo con pesadez Fernando.
—No—dijo Sofia llorando.
—Ven—dijo Fernando tomándola en brazos y poniéndola sobre su pierna derecha—hicimos todo lo posible para que se quedaran aquí.
Sofia puso se barbilla en el hombro izquierdo de Fernando, él la abrazo.
—Ya lo sabía—dijo Diego cabis-bajo—sabía que estoy iba a pasar
—Pero papá—dijo Mariana desesperada.
—Hija, ya lo intentamos todo—dijo él.
—La trabajadora social vendrá hoy con la resolución del juez—informo Paola.
—No podemos permitir que se los lleven—dijo Matías.
—Hijo—dijo Fernando—el abogado nos dijo que si ellos regresa al orfanato el proceso de adopción sería más rápido, sin tantas complicaciones.
—Está bien—dijo Diego.
—Yo no me quiero ir—Sofia se volteo para verlos.
—Nosotros tampoco queremos que se vayan—dijo Paola acariciando su mejilla derecha.
—Vamos a hacer todo lo posible para que vuelvan mi amor—dijo Fernando –se los prometemos—dijo tomando la mano de Paola—ustedes dos van a hacer nuestros hijos.
Doña Mary llego para decirles que la comida ya estaba lista. Ninguno tenía hambre, pero se sentaron a comer. Doña Mary sirvió la comida. Paola se mareo. Comieron muy poco.
—Amor ¿estás bien?—pregunto Fernando al verla.
Paola no pudo responder y corrió al baño.
— ¡Mamá!—dijeron al mismo tiempo Matías y Mariana.
Fernando rápidamente se levantó para ir detrás de ella. Cuando llego al baño Paola estaba hincada en el baño. Los niños se quedaron en la mesa asustados.
—Vomita—le dijo tomando su cabello para que no se le ensuciara.
Mariana y Matías se quedaron afuera del baño preocupados. Paola devolvió todo lo que tenía en el estómago. Fernando sobaba su espalda.
—Ya amor—dijo ella—gracias.
—De nada amor—le ayudo a levantarla—vamos a tener que ir al doctor—le beso la mejilla.
—No—dijo con malestar—ahorita no podemos ir.
—Amor—dijo con pesar—es necesario, ve nada más como estas, no puedo dejarte así—dijo preocupado.
—No—dijo tajante—quiero lavarme los dientes.
—Vamos arriba a nuestro cuarto, yo te ayudo—salieron del baño.
—Mamá ¿cómo estás?—pregunto Matías al verla.
—Bien hijo—dijo con dificultad—su papá y yo vamos a ir a nuestro cuarto un momento, ahorita venimos.
Fernando ayudo a su esposa a subir las escaleras. Ella podía caminar sola, pero Fernando no iba a dejarla sola. Al llegar al cuarto Paola se lavó los dientes. Al salir, Fernando toco su frente.
—No tienes fiebre, es lo que más me desconcierta.
—Amor—dijo tranquila—no te he dicho algo.
—Paola—dijo serio—no me asustes—se preocupó.
—Fernando, tengo un retraso.
Él se quedó callado, se sentó en la cama.
—Amor, yo sé que muchos doctores nos dijeron que no podría tener hijos y que perdimos 2 bebes, a lo mejor es una falsa alarma, ya otras veces me ha pasado. Fernando me estas asustando—dijo al ver que su esposo no decía nada.
—No—dijo él—perdón amor—sacudió su cabeza—es la mejor noticia que me pudiste haber dado—sonrió abrazándola. La tomo de las manos y las beso tiernamente.
—Fernando—dijo preocupada—no quiero decirle nada a nuestros hijos, no quiero ilusionarlos y primero está la adopción de Sofia y Diego.
—Está bien amor—dijo.
Matías y Mariana estaban preocupados al ver bajar a sus padres se tranquilizaron. Todos se sentaron en el sillón. Fernando estaba muy emocionado, pero también preocupado. Todos quisieron distraerse un poco, por lo que estaban tratando de completar el rompecabezas de Sofia. Al poco tiempo la trabajadora social llego. Mariana y Matías se llevaron a Sofia y Diego a la alberca.
—Niños—dijo Matías—quiero hablar con ustedes.
— ¿Qué pasa?—dijo Diego un poco triste.
—Les queremos contar una historia—dijo Mariana.
— ¿Cuál?—dijo Sofia.
—Esta historia se trata de dos niños, hermanos gemelos, que al morir sus padres fueron llevados a un orfanato—empezó Matías—pero que a los 3 años de estar en ese lugar, un matrimonio joven estaba buscando adoptar y que al conocer a los niños, decidieron que quería que esos pequeños fueran sus hijos, pero que tendrían que ser sometidos a muchas pruebas. Tuvieron que pasar 2 largos años para que la adopción fuera posible. Los pequeños de 5 años ahora eran parte de una familia que los amaban y que ellos tanto lo necesitaban. 11 años después, son jóvenes amados y que sus padres lucharon contra todos para que esos dos niños estuvieran con ellos.
— ¿Cómo se llaman?—pregunto Sofia.
—Matías y Mariana Molina—dijo Mariana con lágrimas en los ojos.
Los dos niños se quedaron impactados y no pudieron decir nada.
—Nuestros padres—dijo Matías—van a hacer todo lo posible porque estén con nosotros de nuevo.
—Gracias—dijo Sofia abrazándolos a los dos.
La trabajadora social les dio la peor noticia al matrimonio. Los niños tendrían que irse con ella. Matías al saberlo corrió a su cuarto a escribir una carta para esconderla en la ropa de Diego. Los niños hicieron una pequeña maleta.
—Mis niños—dijo Paola llorando—les prometo que van a volver con nosotros—los amo—dijo besando la mejilla de cada uno.
Diego y Sofia también estaban llorando. No querían irse.
—No me quiero ir—dijo Sofia abrazando a Fernando.
—Nosotros tampoco queremos que se vayan—dijo él con lágrimas en los ojos.
Mariana y Matías estaban con un nudo en la garganta, con lágrimas en los ojos.
—Nos tenemos que ir—dijo la trabajadora social
—No—dijo Sofia llorando más fuerte—por favor—dijo aferrándose a Fernando.
—No se puede Sofia—dijo ella—debemos irnos.
Paola abrazo a Diego y Sofia. La trabajadora social al ver que sería difícil llevárselos, le llamo al chofer que iba con ella para que la ayudara con las cosas de los niños, pero que al resistirse tuvieron que llevárselos a la fuerza. Matías quería hacer algo, pero sabía que no podía. Los 4 se quedaron con el alma destrozada. Paola llevaba un rato sintiéndose mal y no aguanto más. Se desmayó. Fernando apenas pudo lograr que no se golpeara, la cargo y la acostó en el sillón.
—Amor—dijo Fernando moviéndola un poco.
—Papá ¿está bien?—dijo Mariana llorando.
—Si hija, tranquila, mamá va a estar bien—trato de tranquilizarla.
Los chicos estaban muy preocupados. Fernando la reviso, pero no encontró nada, solo estaba bajo mucho estrés, por todo lo que estaba pasando.