Fernando fue a decirle a su familia lo que el abogado le dijo.
—Que buena noticia—dijo Paola alegre.
Todos se pusieron contentos. Armando reviso a Paola y no encontró nada malo, por lo que la dio de alta. Se fueron a su casa para desayunar y bañarse. Mariana noto que Matías estaba misteriosos y si lo estaba. Él quería obtener una respuesta de Diego. Matías sabía perfectamente que se podía llegar a mater en muchos problemas, pero no le importaba, ayudaría a sus hermanos sin importar qué. Se apuraron a comer y se fueron subieron al coche para irse al juzgado. Paola y Fernando estaban nerviosos.
— ¿Qué te pasa? —le pregunto Mariana a Matías despacio para que sus padres no la escuchara—estas muy raro desde ayer.
—Solo estoy preocupados por los niños—dijo él tratando de sonar convincente— ¿acaso tú no?
—Claro que sí.
Fernando llego puntual al juzgado, rápidamente entraron con el juez. El abogado Eduardo también llego. Mariana y Matías esperaron en la sala.
—Buenos días—dijo el juez.
—Buenos días—dijeron los tres al mismo tiempo.
—Señor juez—dijo Eduardo—le presento al matrimonio Molina, ellos hasta ayer tuvieron temporalmente la custodia de Sofia y Diego. Ellos hace 13 años adoptaron a unos hermanos gemelos.
—Ya estoy enterado de su caso—dijo el juez—estamos aquí para empezar legalmente la adopción.
—Por supuesto—dijo Eduardo—hoy se van a meter los papeles y el tramite empezara.
—Muy bien abogado, vaya al juzgado a empezar el proceso.
Eduardo salió del despacho.
—Señor juez—dijo Fernando— ¿es posible que podamos ver a los niños?
—No, para que puedan verlos tiene que empezar el trámite. Los niños se escaparon del orfanato y eso está dificultando todo.
— ¿Cuándo cree que vamos a poder verlo? —pregunto Paola triste.
—En una semana van a poder verlos, pero las visitan van a ser de media hora. Las demás visitas van a depender que tan rápido avancen los tramites. Como ya han adoptado antes el proceso no será tan largo, pero Diego no está poniendo de su parte, hoy en la mañana ya se peleó con otro niño.
— ¿Cómo? —dijo Paola.
—Está bien señora, solo tiene un golpe en el labio.
—Su señoría—dijo Fernando—entendemos que el proceso es complicado, pero estamos preocupados, solo queremos verlos, aunque sea un momento—dijo un poco desesperado al saber lo de Diego—por favor—suplico.
—Lo siento señor, pero no es posible, los niños tienen que ganarse las visitas—dijo determinante.
—Está bien—dijo Fernando.
—Su abogado les irá informando de los avances del proceso.
—Con su permiso señor juez—dijo Fernando.
Paola no se despidió, estaba muy triste. Matías al ver a sus papas supo que algo no andaba bien.
— ¿Qué paso? ¿vamos a poder ver a los niños? —dijo desesperado.
—No—dijo Paola.
—El juez no lo autorizo.
— ¿Cuándo vamos a poder verlos? —pregunto Mariana.
—En una semana—dijo Paola.
Cómo ya no tenían nada que hacer en el juzgado, se fueron a su casa. Matías no esperaría una semana para ver a Diego. Los 4 comieron en silencio.
—Papá—dijo Matías—tengo que salir un momento, no me acordaba que tengo que comprar unas cosas para la escuela—mintió—voy a ir a una papelería.
—Está bien hijo—dijo él.
Matías fue a la casa de su mejor amigo.
—Amigo, quiero pedirte un favor.
—Dime—dijo un poco preocupado al verlo.
—Quiero ver a Diego, el juez no dejo a mis papas que lo viéramos y no voy a esperar una semana para verlo. ¿me puedes ayudar? Sé que nos podemos meter en muchos problemas, pero te juro que yo diré que fui solo yo.
—Dime que quieres hacer
—El orfanato es grande y tú puedes entretener al guardia de seguridad para que yo entre.
—Está bien—acepto.
Fueron hasta el orfanato. Esperaron a que el guardia se moviera de su lugar. Matías estaba nervioso, pero estaba más convencido de hacerlo.
—Matías—dijo Arturo—y si mejor hablamos con él, no creo que gane mucho dinero y puedes pagarle para que te ayude, no sabes donde esta Diego ¿y si no lo encuentras? ¿Cómo vas a entrar por la puerta si no tienes llave?
Él no lo había pensado.
—Pero y si nos delata, lo tenemos que golpear para sacarle las llaves—dijo un poco preocupado—entiendo si no me quieres ayudar.
—No te preocupes, yo te ayudare en todo, al igual que tú me has apoyado—sonrió.
Esperaron a que el guardia se moviera de su lugar. Arturo se tiró en el suelo, estaba boca abajo para que el guardia no viera su cara.
—Muchacho—dijo agachándose para ver si estaba bien.
Matías lo golpe por detrás y se desmayó. Le quito las llaves.
—Date prisa, pon tu teléfono en vibrador y te llamo si algo sale mal.
Matías entro por la puerta de atrás del orfanato para su suerte vio que Diego se metió a un cuarto. Corrió para entrar.
—Matías—dijo sorprendido Diego— ¿qué haces aquí?
—No tengo mucho tiempo, pero tenía que verte, mis papas fueron con el juez hoy, pero no nos dejaron venir a verlos. Mis papas ya empezaron el trámite para adoptarlos—Matías lo abrazo muy fuerte— ¿Qué te paso?
—Un niño más grande que yo me golpeo por eso me quiero escapar con Sofia de aquí.
—Yo te voy a ayudar en todo, tienes que planearlo bien, en una semana vamos a venir a verlos, ten guárdalo muy bien, me avisas cualquier cosa—le dio un celular.
—Gracias—dijo Diego guardando el celular.
—Mantenlo apagado, solo mándame mensaje para que me avises y yo voy a ver en donde se pueden quedar cuando se escapen.
—Si hermano—le dijo Diego.
—Ya me tengo que ir—se despidió de Diego y se fue.
Matías no fue d*********o. Cuando llego con Arturo el guardia todavía estaba inconsciente, él se preocupó un poco. Le regresaron las llaves y se fueron a su coche.
—Arturo—le dijo afligido—no puedo dejarlo ahí sin saber cómo esta, voy a ir a ver si ya despertó y fingir que voy pasando por la calle y que lo vi. Tú vete a dos cuadras y ahí espérame.
—No, mejor lo hago yo, por qué te va a reconocer cuando vengas a ver a Diego, a mí no me dio la cara.
—Tienes razón, muchas gracias por todo lo que estás haciendo por mí.
Arturo se bajó del coche y fue a donde estaba el guardia. Para hacerlo creíble fue a buscar al director del orfanato.
—Estaba pasando por la calle y lo vi tirado en el piso—le dijo.
Luciano fue a verlo. El guardia ya había despertado, pero estaba adolorido.
— ¿Cómo está? —pregunto Arturo.
—Bien muchacho—dijo él—muchas gracias por ayudarme—lo ayudo a ponerse de pie.
—No es nada—dijo él—con permiso.
— ¿Qué paso? —pregunto Luciano.
—Un chico estaba tirado en el suelo y me agache para ver que tenia y sentí un fuerte golpe y me desmaye, no vi nada.
Arturo se fue. Luciano no entendía nada, pero no le faltaba nada al guardia y lo dejaron pasar. Matías se tranquilizo cuando supo que el guardia estaba bien. Fue a la papelería para que si su padre le preguntaba tener una respuesta. Dejo a Arturo en su casa y manejo tranquilo a la suya. Al llegar la adrenalina ya se le había pasado. Fernando noto que su hijo llego muy raro.
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Diego se puso muy contento, ahora sabía que podía contar al 100% con Matías. Sofia estaba jugando con una niña de su edad, pero otra niña dos años mayor que ella le metió el pie para que se callera. Se hizo un raspón en la rodilla y al caer de cara se golpeo fuertemente a nariz y le salió mucha sangre. Diego iba saliendo de la bodega cuando escucho que grito y fue corriendo hasta donde estaba. Las demás niñas se están riendo de ella. Él la ayudo a levantarse y Laura llego para curarla.
—Me duele mucho—decía.
—Sofia—le dijo Diego al oído muy despacio—muy pronto te voy a sacar de aquí—le cerro el ojo derecho.
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Les agradezco mucho a las personas que están leyendo esta historia, me gustaría que me dijeran que tal les esta pareciendo, espero sus comentario. Muchas gracias. ?