ANA El primer latido que me despierta retumba como un tambor dentro de mi cabeza. —Ugh… —me quejo, llevándome una mano a la frente mientras entreabro los ojos. La habitación está apenas iluminada por los rayos de sol que se filtran entre las cortinas de terciopelo. Siento la pesadez de los párpados, parece que he estado cargando piedras durante la noche. Mi garganta está seca. El estómago me duele con un vacío extraño, como si me hubiesen arrancado algo. Pero nada de eso me molesta tanto como lo que recuerdo segundos después. El sueño. Otra vez ese maldito sueño. Imágenes difusas, mis gritos ahogados. Una sombra en el bosque, sangre, un ritual y luego está él, su voz… Mi respiración se agita, me giro de costado, como si querer escapar del recuerdo sirviera de algo. Pero en vez de ali

