—¿Estás lista para esto, Tuli? —pregunté mientras nos deteníamos frente a la Casa del Clan de Rhett unos días después. —Sí, lo estoy. Sé que las posibilidades de que sea él son muchas; necesito intentarlo. Le debo eso —dijo, aferrándose al Tupperware a pesar de sus afirmaciones. Habíamos hablado de lo que iba a hacer cuando viera al Gamma de su padre. Aún no me gustaba lo que quería intentar. Después de muchas conversaciones, tuve que admitir que era su derecho intentarlo. Confiaba en que Rhett guardara su secreto, pero me preocupaba más el riesgo para su salud mental y el costo físico que ya había tenido para su cuerpo antes. Salí del auto y la ayudé a bajar. —¡Markus! ¡Luna Celeste! ¡Bienvenidos a la Manada de Luna Azul! —Rhett caminó hacia nosotros bajando los escalones. Su sonrisa

