—Kelly, ¿podemos terminar? ¡Necesito hacer pis! —dije. —De acuerdo, ve a hacer pis, ¡pero no hemos terminado! —dijo ella. Una de las chicas que trabajaba en mi cabello me dejó levantarme. Kelly había decidido que quería que me alisaran el pelo y dos estilistas habían estado ocupándose de una parte de mi melena cada una. Llevábamos aproximadamente una hora y todavía les faltaba hacer alrededor de un tercio de mi pelo. Naturalmente rizado, mi pelo llegaba hasta el trasero, pero el pelo que habían conseguido alisar me llegaba más abajo de las rodillas. Kelly había decidido maquillarse ella misma para que su estilista ayudara con el cabello de Maya. Mi maquillaje estaba siendo hecho por una tercera persona, quien luego se encargaría del pelo de Kelly. Kelly había dicho que no importaba p

