Todos los presentes abrían gravemente sus labios en una expresión de horror y sorpresa, algunos buscaban y rebuscaban en sus copias, algún error en el testamento del anciano, pero esa era, sin lugar a dudas, la firma del fallecido patriarca, Jeanne no podía creer lo que acababa de escuchar, ¿de verdad su abuelo dejo el poder sobre la familia y los destinos de ella y de Zara en manos del ser más frío y arrogante que ella alguna vez conoció? Cómo era eso posible?, Seth tampoco cabía en su asombro, ese maldito perro pedante se había convertido en el hombre más poderoso de todo Inglaterra solo por debajo de la Reina y sus herederos, tenía el control absoluto sobre las dos familias más importantes, los patriarcas estaban verdaderamente aterrados, estaban seguros de que William Billinghurst no d

