—Dame un minuto. —Los escuchó decir al mismo tiempo en que el guardia la llamó para que hiciera el mismo procedimiento que Víctor, quien había pasado sin incidentes. Claro, él no tenía que fingir quién era, a comparación de ella, quien podía ser identificada rápidamente. —No tienen un minuto, chicos, háganlo rápido —musitó, dedicándole una gran sonrisa falsa al sujeto, antes de acercarse al lector de huellas y titubear antes de colocarla en el panel. Eran apenas segundos los que les estaba dando de ventaja, pero lo estaba haciendo. Si en ese momento descubrían su identidad, todo se habría acabado; era evidente que su identidad se trataba de Catherine Shay, como un agente de la DEA. —Rápido... —dijo para sí misma apenas colocó su mano en el lector. El aparato tardó un segundo en mos

