Reclamando a mi Mate

1118 Palabras
Abro los ojos por la luz del sol, la molesta luz que me despierta cada mañana, la cabeza me duele como los mil demonios, la resaca me vuelve loco, en unos minutos debe irse, es una de las cosas que agradezco al ser mitad lobo, todo sana mas rápido, incluso la resaca. Me levanto con pesadez y me doy una larga ducha para relajarme y me pongo lo primero que encuentro en mi habitación, unos deportivos grises y una camiseta negra, estoy seguro de que no me va a gustar la charla que tendré con Igor, pero es necesaria, él debe saber quien ese ella para mí y quiero escuchar lo que tiene para decir al respecto. Llego a su casa y entro sin tocar, como siempre lo hago, esa antes era nuestra casa, donde vivíamos con nuestros padres, pero decidí vivir solo bajo mis reglas por eso me mudé a mi apartamento, así que no tengo por qué tener formalidades al entrar. Paso por la sala y ese olor dulce llega a mi nariz como un adictivo perfume, mi cuerpo se descontrola y estoy seguro de que es mi lobo el que quiere tomar el control ya que mi cuerpo se mueve solo en su dirección, no puedo y no quiero detenerme. Entonces la encuentro a ella, tan hermosa con su cabello recogido permitiendo ver su delgado cuello que solo me provoca excitación, se encuentra sentada en la mesa de la cocina tomando su desayuno ¿Acaso ella pasó la noche con Igor? Una punzada de celos me ataca y como si las palabras me salieran solas no puedo evitar preguntar como un idiota. - ¿Pasaste aquí la noche? – Las palabras salieron más duras de lo que hubiera querido, pero no estaba teniendo mucho control de mi en estos momentos. Ella pegó un brinco en su lugar, estoy seguro de que la asuste, aunque no era mi intención. - Perdón, no te oí llegar. – Se disculpa ella poniéndose nerviosa de inmediato, su voz descontrola mi corazón y sus labios rosados es lo único que puedo ver. – Anoche se hizo tarde y me quedé en la habitación de huéspedes que María me preparó. – Dijo sonrojada y el deseo de besarla se hacía cada vez más fuerte. Algo en mi se tranquilizó al saber que no durmió con él. Podía escuchar los latidos de su corazón y sabía que estaba nerviosa, podía notar como su cuerpo se ponía tenso por mi presencia y eso me volvía loco, quería tomarla ahí mismo, quería hacerla mía en ese instante. Me acerco a ella tratando de tomar el control de mi cuerpo, pero éste parece moverse solo, me posiciono justo detrás de ella y aspiro su aroma que ahora es mi droga favorita, me acerco a su cuello y en cuanto mi nariz roza su piel es suficiente para que ella emita un pequeño jadeo y pude sentir el aroma delicioso de su humedad, un gruñido sale de mi garganta por el deseo tan grande que estoy sintiendo, jamás me sentí así y no quiero nada más que hacerla mía, deseoso mis manos se posan en su cintura pero el recuerdo de la maldición llega a mi mente y como si ella fuera braza caliente me alejo lo más rápido que puedo poniendo todo de mi. Me apresuro y salgo de la cocina dejándola completamente confundida y para ser sincero yo también lo estoy. Controlo la erección que tengo y respiro profundo para calmar mi lobo que está muy exaltado. Debo hablar con Igor, debo hacerlo cuanto antes. Llego a su despacho y allí lo encuentro hablando por teléfono, cuelga de inmediato al verme entrar y por su reacción se que eso le molestó. - ¿Acaso nuestros padres no te enseñaron a tocar la puerta? – Él siempre con su estúpida ironía. - No metas a nuestros padres en esto. – Digo molesto, tiene la costumbre de hacerme ver como el malo que no honra su memoria. - ¿A que se debe tu visita hermano? – Su voz arrogante siempre hierve mi sangre. - Vengo a hablar de Samantha – Aclaro un poco nervioso, solo pronunciar su nombre eriza mi piel. - ¿Verdad que es hermosa? – Dice con un aire de superioridad como si ella fuera un trofeo colgado en la pared, solo provoca que quiera golpearlo. - Ella es mi mate. – Digo sin filtro, su rostro no refleja nada, no puedo descifrar nada en él, como si estuviera analizando mis palabras, pero no provocaran nada. - ¿Estás seguro? – Pregunta con desinterés el muy idiota. - Claro que lo estoy, no vendría a hablar contigo si no fuera así. – Esto no es algo que se tenga dudas, antes creía que sí, pero ahora que lo se no cabe duda alguna de quien es ella. - Lo lamento Alexey, ella será la futura Luna. – Dice sin mirarme el muy desgraciado caminando a su escritorio. - Sabes lo que debo hacer para romper mi maldición, sabes que la necesito. – Digo como una súplica, aunque no estoy muy seguro de poder hacer lo que debo con ella. - ¡No te acercarás a ella! – Grita con su voz de Alfa ignorando que no tiene efecto en mí. - Ella no te quiere, anoche pude notarlo, ni siquiera durmió contigo. – Hablo con la verdad, se que no lo quiere y con lo que pasó hace unos minutos, ella no dudaría en estar conmigo. - Ella me querrá, yo la elegí ¡es mía! – Grita con furia haciendo que esas palabras me quemen por dentro, la ira se apoderó de mi y como si olvidara que es mi hermano me abalancé sobre él, solo quería arrancarle la garganta, pero como si me estuvieran esperando aparecieron sus estúpidos lacayos y evitaron mi ataque. Igor solo ríe con fuerza dando ordenes que me saquen del lugar, él tiene fuerza por ser el Alfa, pero yo también la tengo por ser Alfa natural, no sería una pelea linda de apreciar, aunque estoy seguro de que no quiero hacerle daño a Igor, es mi hermano, pero en este momento estoy furioso. Una vez fuera me transformo y corro al bosque, estoy tan enojado que no quiero lastimar a nadie, la ira me come por dentro, mi propio hermano es quien impide que sea libre, estoy seguro de que él sabía que ella era mi mate, de alguna forma lo supo y haciendo esto sabe que jamás podré quitarle el lugar de Alfa, sé que hizo todo esto adrede, no le importa si muero, él solo quiere poder y me duele que sea así.
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