La sangre abandona mi rostro al escuchar a Evan. Dios mío. Esto no me puede estar sucediendo. Todo lo que he logrado hasta ahora parece perdido, aunque estoy con mi hermano y él no dejará que nadie me haga daño. -¿Qué quieres maldito chupasangre? -Pregunta Daniel posicionándose frente a mí dejándome detrás de su espalda. -Vengo por mi prometida. -Si quieres que te asesine ya mismo, da un maldito paso, hijo de perra. -No tienes idea de con quién te estás metiendo. -Dice Evan con una sonrisa de suficiencia. -Tú. - Lo señala. -Esa noche en la fiesta intentaste matarme, y créeme que eso no se me ha olvidado, y menos ahora, que sé qué tuviste a mi hermana secuestrada. -Avanza dos pasos a su dirección. -Y desde entonces te he estado buscando. -Cuando Daniel sigue avanzando hacia Evan l

