Estar al lado del hombre que tanto quiero es una sensación indescriptible. Creo que estoy loca. Jamás me había imaginado estar en mi situación actual, mucho menos con el que fue mi profesor, según lo que Christian me contó, él renunció al trabajo para poder casarse y gobernar a la estirpe de vampiros. Lo admiro, porque no debe ser fácil llevar el mando a quien sabe cuántos de su especie. Christian acaricia la piel desnuda de mi espalda al mismo tiempo en que deja un beso en mi cabeza. Lo abrazo con fuerza aspirando su exquisito olor varonil. -Chris. -Llamo su atención. -¿Qué te dijo tu padre sobre la coronación? -Él suspira sentándose sobre la cama. -No quiere que estés que aquí. -Sus ojos me miran fijamente, sosteniendo mis manos entre las suyas. -Pero, me rehúso a dejarte. Él dice

