Una semana después.... Alexa —Quiero ser de ayuda— le suplico con la mirada al tío Marcos. —Creia que todo había quedado claro Alexa. —Por favor —¡En estos momentos nos estorbas solo quédate en la maldita habitación!—exclama exaltado. Mi corazón se estruja del dolor Soy una molestia Quiero desaparecer —Tienes que entender, tienes un embarazo muy complicado y puedes perder al bebé, por favor entiende Alexa, nosotros nos encargaremos de todo—suspira frotando su cien. La puerta se abre y por ella entre la tía Rebecca, pasa de largo sin siquiera darme una mirada y eso me duele. Duele como tratan de excluirme de todo esto. Realmente duele como tratan de hacerme a un lado. Está también es mi guerra, es mi batalla. —Puedes retirarte a tu habitación Alexa—vuelve a decir el tío Marcos

