Ludmila. No paraba de lanzar patadas al aire, ahora ya no me sostenía Dylan, sino mi madre, que había venido para hacerme una llave con sus brazos mientras que me llevaba a uno de los autos, detestaba a todo el mundo en este momento, simplemente no quería que se acercaran a mí. Lo único que quería en este instante era que me soltara y me dejara volver con Leonardo, ansiaba verlo, quería ir de nuevo a donde se encontraba él y asegurarme de que estuviera bien, necesitaba verlo, tener su cuerpo junto al mío para asegurarme de que no lo había perdido, de que seguía vivo. Que aún lo tenía. — Por favor – se frenó – Cálmate de una vez – me queje de nuevo y ella me tomó de los brazos para dejarme completamente quieta y mirándola directamente a los ojos – Tu padre no va a dejar que muera, ent

