Ludmila Cuando me desperté eran exactamente las ocho de la mañana, entraba en media hora y ni siquiera me había bañado. Era un desastre, esto de pasar la noche con él y salir al otro día a la cafetería no me estaba ayudando en nada, mi cuerpo está adolorido y la mayoría de mis músculos tensos, ni con mis sesiones de baile terminaba de esta manera, era como si me hubiera pasado algún tipo de auto por encima. También lo podría comparar con el entrenamiento que me daba mi madre y mi padre, eso sí que era duro. Camine rápido hasta el baño y me metí a la ducha, me lave exactamente en cinco minutos y estuve cambiada en dos, recogí mi pelo en un moño desarreglado, abrí la puerta y me frené de golpe. Dos grandes figuras se encontraban parada frente a ella, Dylan y Sam me observaron con medi

