Morgan. Salí corriendo del departamento de Alessandro, mi mejilla ardía y mucho más mis ojos, creía que podía humillarme y tratarme como lo ha hecho con Lía y siendo sincera, jamás podrá hacerlo, porque yo no soy una puta como ella. Baje rápidamente las escaleras y salí hacia la avenida, automáticamente corrí cuando lo sentí detrás de mí, hasta que choque con alguien y termine a mitad de calle, con los oídos tapados y la vista sumamente borrosa, después de eso me perdí completamente. * Desperté por el constante pitido que se escuchaba, mi vista no se acostumbraba totalmente a la luz, mi cabeza dolía y daba vueltas, hasta que sentí una mano sobre mi brazo. -Hola, ¿Cómo te sientes?. Alessandro estaba a lado de mi, con el cabello alborotado y el traje deshecho, sus manos estaban vendada

