Alessandro. Morgan termino exahusta y abrazada a mi pecho, sus piernas rodeaban las mías. Parecía niña pequeña abrazada a su juguete favorito, por más que intentaba moverme, más se pegaba a mi y sería imposible librarme de ella. Me quedé admirando su rostro, la podía ver siempre y no me cansaría nunca. El sueño poco a poco me fue venciendo y termine igual de acurrucado que Morgan. * La alarma seguía y seguía, estábamos tan cómodos abrazados que daba pereza moverse, al final solo extendí mi brazo y la apague. -Nena, tenemos que irnos. -Lo se, ya escuché tu maravillosa alarma. -Anda a bañarnos. -¿Me cargas?. -Jajaja, ¿Es en serio?. -No bromeó, sigo cansada. -Mm, eso no parecía ayer por la noche. -Basta, ya voy. Morgan se levantó de la cama completamente desnuda y fue hacia el ba

