Morgan. Llegué a casa de Enzo después de haber terminado de preparar un postre y arreglarme. Cómo cada año, nos juntabamos en su casa o en la mía y hoy le tocó a él, comíamos, recordabamos tantísimas cosas, nos agradeciamos por tanto y nos dábamos un pequeño obsequio. Lo material lo hacemos por llevar un cachito del otro a cualquier lugar o un recuerdo hermoso para toda la vida, pero realmente lo especial era volver a verlo cada mañana y saber que nunca se iría de mi vida. Enzo llegó a mi vida en el momento en que más necesitaba a un amigo, estuvo a mi lado todo el tiempo que estuve mal, incluso a la distancia estuvo a mi lado, cuando cambie de ciudad o de país, el estuvo ahí. Nunca me dejó y me recordó día tras día que en algún momento de mi vida, todo iba a mejorar y al parecer por f

