Hassel la observó tenso mientras ella caminaba de aquí para allá en la cocina, entusiasmada con la preparación de la comida. Mientras tanto, él se estaba conteniendo como nunca de asaltarla en la misma cocina y colocarla contra el mesón. Nunca se reconoció como un hombre bueno y paciente que colocaría la seguridad de una mujer por encima de su propio interés, pero Emmett tenía razón, lo que Hassel creía malo, en realidad era bueno. Amy solo sacaba lo mejor de él. Nunca se imaginó casado, así que tampoco imaginó tener a una mujer preparándole la cena mientras cuidaba de él. Amy lucía tan esmerada y dedicada al poner la mesa y organizar todo por sí sola, que de pronto Hassel sintió temor de volver a estar solo. Todo con ella tenía un tono diferente, sobre todo porque Amy abrió las cortinas

