Amy abrió los ojos de forma abrupta, como si estuviera despertando de un sueño inducido del que había querido despertar hace horas. Aunque para ese momento estaba completamente consiente, todavía podía sentir la pesadez en su cuerpo por el cansancio acumulado. También le tomó un par de minutos recordar que estaba en el apartamento de Hassel, pero cuando se dio cuenta de donde estaba lo primero que llegó a su mente fue lo último que le hizo él. No pudo evitar sentir un nuevo corrientazo correr por sus piernas cuando intentó recordar lo sucedido. Tuvo que despejar rápidamente lo que había en su cabeza cuando vio Hassel entrar a la habitación. —Finalmente despertaste—dijo él. —Yo… no quería… Dios mío, su madre. No me despedí de ella. —Eso no es importante. Si ya estás despierta, arrégl

