Un día después, luego de avisarle a su jefe con quienes estaría -con una acalorada escena de oficina-, Amy se reunió con Evelyn y Keith para almorzar en el restaurante que estaba al otro lado de la calle. —Luces satisfecha—comentó Keith mirando a Amy con una sonrisa divertida mientras esperaban a Eliot y su novia—. Como si recién hubieras folla… —No, Keith, por favor—la interrumpió Evelyn severamente—. Ya es suficiente con que me hayas involucrado en esta tontería. Keith rodó los ojos. —Verás lo bien que te sentirás cuando lo hagamos. —Fue a ti a la que engañaron, no a mi—se quejó Evelyn, cruzándose de brazos. —Pienso que, si esto ayuda a Keith a continuar, no es tan malo—intervino Amy en tono mediador. Evelyn enarcó una ceja escéptica hacia la rubia. —Tú no crees eso. Amy

