*** PABLO *** Definitivamente, Eliza es un monumento de mujer. cada vez estoy más loco por ella. Que alguien me pellizque por favor, por qué no sé si estoy soñando. — Siempre tuya, sólo para tí. — Susurra a mi oído, mientras me modela ese diminuto encaje y no puedo evitar sentir como mi entrepierna se pone como roca, al besar su cuello. Sus labios buscan los míos y éstos gustosos les dan la bienvenida, mientras se sienta a horcajadas sobre mí. Lentamente, quito la bata, dejando que caiga al piso y ella desabotona mi camisa. Mientras nos besamos, recorro con mis manos su espalda, llegando al broche del sostén, el cual quito de inmediato, dejando sus hermosos y erguidos senos a la vista. — Mmmm!. — La escucho gemir, mientras beso, lamo y succiono cada uno de sus pezones. Me lanza a l

